Estilo Educativo

 

 

El Instituto Mater es una comunidad educativa que viviendo en un clima de alegría, de amistad y de respeto mutuo, propicia el DESARROLLO INTEGRAL de cada uno de sus miembros.

En la propuesta del IMAC se construye un ambiente dispuesto cada día para recibir a los alumnos con una actitud cálida de todos con todos.

Los alumnos organizan, clarifican, confrontan, investigan y reciben dirección de sus maestros para obtener los aprendizajes. Diariamente se crea un espacio para expresar conocimientos, puntos de vista, formular hipótesis y compartir aprendizajes y experiencias en un ambiente de respeto.

La reflexión acerca de los acontecimientos cotidianos fomenta la observación de si mismos, de los demás y del entorno.

En el IMAC:

Se genera sabiduría.

Se logra preparación.

Se gusta de aprender.

Se reta a si mismo.

Se intuye la belleza.

Se vive con esperanza.

Se genera cambio.

Se actúa con responsabilidad.

Se propicia la flexibilidad.

Se es feliz.

 

 

Programa de inclusión

 
 

 

Nuestros procesos de enseñanza aprendizaje se ven fortalecidos e impulsados por nuestro programa de inclusión.

Niños y jóvenes con dishabilidades tipificadas nos han llevado a logros no imaginados, a búsquedas metodológicas que nos han enriquecido. Gracias a este programa nuestros maestros han investigado, diseñado y rediseñado estrategias metodológicas, que mantienen altas expectativas para todos nuestros alumnos.

 

 
 

El Instituto Mater es una comunidad educativa que, viviendo en un clima de alegría, de amistad y de respeto mutuo, propicia el Desarrollo Integral de cada uno de sus miembros para que, como personas maduras, sean capaces en cada etapa de su vida, de asumir los riesgos y las responsabilidades que les presenta el mundo de hoy, y contribuyan eficazmente a convertirlo en un mundo mejor para todos, conforme los valores del Evangelio.

El desarrollo integral de nuestros alumnos y alumnas exige:

Una educación intelectual profunda, que por el estudio serio, la necesaria reflexión y el interés por la investigación, los alumnos alcancen un juicio crítico claro, constructivo y bien fundamentado, viviendo en proceso permanente de educación y se orienten hacia la búsqueda de la verdad.

Una educación física sana, que por un control progresivo del cuerpo, ayude a coordinar los propios movimientos, a desarrollar las potencialidades personales, a practicar el juego y el deporte, como medios de expansión y de equilibrio, a mantener la salud y a ejercer una influencia positiva, logrando asi el aprecio del vigor y de la seguridad personal.

Una educación moral auténtica, que por el desarrollo de las cualidades y de las actitudes personales, lleve a tomar decisiones libres, a responsabilizarse de los propios actos, a progresar en el respeto de los demás, a buscar los valores humanos e impulse en la orientación al bien, a la justicia y a la autenticidad.

Una educación social cristiana, que lleve a aceptar a los demás como son; que en una relación fraternal, logre una verdadera comunicación con ellos y que al abrirse al conocimiento de la realidad social, se traduzca en un compromiso de servicio a los demás, con un interés particular por los menos favorecidos y propicie la apertura a los valores de relación.

Una educación estética equilibrada, que por el desarrollo de la observación y la creatividad, y por el contacto con el arte, se capaciten para apreciar la belleza, para expresar la propia interioridad por medio de la palabra, de la obra y del cuerpo, ayudándolos a descubrir y admirar la armonía de todo lo que rodea al hombre y propicie la intuición de la belleza.

Una educación religiosa sólida, que por la oración y la cultura religiosa bien fundamentada, alcancen una progresiva maduración en la fe y sean capaces de ir tomando opciones personales en el seguimiento de Jesús, de celebrar comunitariamente su fe y de hacer de sus vidas una respuesta evangélica por amor al Señor y a sus hermanos y lleguen a un compromiso vital con Jesucristo.

Esta acción educativa se lleva a cabo por un trabajo personalista y comunitario, por una metodología dinámica y abierta a nuevas formas y sistemas, teniendo como finalidad aprender a aprender, en todos los aspectos de la formación humana cristiana.

El llevar a la vida este ideario pide la activa participación de alumnos, maestros, padres de familia y ex-alumnos, en una permanente integración de la Comunidad Educativa, para realizar así el proyecto educativo que IMAC ofrece a nuestra sociedad como servicio de Iglesia.

 

 

 

 

   
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