El
Instituto Mater es una comunidad educativa que, viviendo en un
clima de alegría, de amistad y de respeto mutuo, propicia
el Desarrollo
Integral de cada uno
de sus miembros para que, como personas maduras, sean capaces
en cada etapa de su vida, de asumir los riesgos y las responsabilidades
que les presenta el mundo de hoy, y contribuyan eficazmente a
convertirlo en un mundo mejor para todos, conforme los valores
del Evangelio.
El
desarrollo integral de nuestros alumnos y alumnas exige:
Una
educación intelectual profunda, que por el estudio serio, la
necesaria reflexión y el interés por la investigación,
los alumnos alcancen un juicio crítico claro, constructivo
y bien fundamentado, viviendo en proceso permanente de educación
y se orienten hacia la búsqueda
de la verdad.
Una
educación física sana, que
por un control progresivo del cuerpo, ayude a coordinar los propios
movimientos, a desarrollar las potencialidades personales, a practicar
el juego y el deporte, como medios de expansión y de equilibrio,
a mantener la salud y a ejercer una influencia positiva, logrando
asi el
aprecio del vigor y de la seguridad personal.
Una
educación moral auténtica, que por el desarrollo de las
cualidades y de las actitudes personales, lleve a tomar decisiones
libres, a responsabilizarse de los propios actos, a progresar
en el respeto de los demás, a buscar los valores humanos
e impulse en la orientación
al bien, a la justicia y a la autenticidad.
Una
educación social cristiana, que lleve a aceptar a los demás
como son; que en una relación fraternal, logre una verdadera
comunicación con ellos y que al abrirse al conocimiento
de la realidad social, se traduzca en un compromiso de servicio
a los demás, con un interés particular por los menos
favorecidos y propicie la apertura
a los valores de relación.
Una
educación estética equilibrada, que por el desarrollo
de la observación y la creatividad, y por el contacto con
el arte, se capaciten para apreciar la belleza, para expresar
la propia interioridad por medio de la palabra, de la obra y del
cuerpo, ayudándolos a descubrir y admirar la armonía
de todo lo que rodea al hombre y propicie la intuición
de la belleza.
Una
educación religiosa sólida, que
por la oración y la cultura religiosa bien fundamentada,
alcancen una progresiva maduración en la fe y sean capaces
de ir tomando opciones personales en el seguimiento de Jesús,
de celebrar comunitariamente su fe y de hacer de sus vidas una
respuesta evangélica por amor al Señor y a sus hermanos
y lleguen a un compromiso vital con Jesucristo.
Esta
acción educativa se lleva a cabo por un trabajo personalista
y comunitario, por una metodología dinámica y abierta
a nuevas formas y sistemas, teniendo como finalidad aprender
a aprender, en todos
los aspectos de la formación humana cristiana.
El
llevar a la vida este ideario pide la activa participación
de alumnos, maestros, padres de familia y ex-alumnos, en una permanente
integración de la Comunidad Educativa, para realizar así el proyecto
educativo que IMAC ofrece a nuestra sociedad como servicio de
Iglesia.